
Tu recuerdo es mi silencio,
disgregandose por el cotidiano pensamiento.
Eres la tormenta en el mar de mi existencia,
la bonanza en el caos de mi alma.
sublimes topacios que adornan tu faz.
Enceguecen mi deseo,
adormeciendo cualquier nube de tristeza.
Un fuego se desata en mi cuerpo,
un rayo atraviesa mis sentidos,
y te quiero mía,
solo de mis pensamientos,
asida a mis instintos,
sumergida en lo profundo, de mi convulsionado universo.
Esparciendo tus inhibiciones,
sobre el silencio de la juventud perdida,
como sembrando algo mas que la vida.
Te quiero mía,
sin recuerdos,
sin metáforas de fantasía,
te quiero mía hasta la médula de la espina,
con verdades y mentiras,
con penas y alegrías,
Te quiero mía,
a mi fundida,
sin eternos sueños,
prendida a mi tierra,
amarrada a mi alma,
sin ser reminiscencias,
ni mocedad ya consumida....
solo mía...
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